LAS CAPILLAS DE LA SAI CATEDRAL DE GUADIX

A lo largo del recinto sacro, la disposición de las capillas que jalonan las naves del templo catedralicio, simulan una corte celestial en la que los Santos alaban continuamente al Señor; toda la disposición pues, se encuentra en torno al altar mayor, donde se celebra el Misterio de la Eucaristía.

Todas las capillas, con excepción de la de San Torcuato, gozan de un planteamiento arquitectónico similar, abiertas a través de un inmenso arco de medio punto, de planta rectangular cubiertas por una sobria bóveda donde se reproducen molduras florales y casetones centrados por una estrella de ocho puntas. En su espacio central se ubica un retablo generalmente barroco y sobredorado y en los paños laterales imágenes y lienzos que ilustran  historias devocionales y hagiográficas.

Es frecuente en ellas encontrar enterramientos de nobles y prelados que, en su día, aportaron parte de sus bienes o de su entereza y valía personal al servicio de la Iglesia de Guadix.

SAN TORCUATO

Se trata del espacio arquitectónico más característico de la Catedral de Guadix. A la misma se accede a través de un arco de esviaje doble, popularmente llamado arco “de cuerno de toro” por el sentido decreciente del intradós a medida que se extiende de un lado a otro.

La capilla de San Torcuato, dedicada a la memoria del santo patrón fundador de la diócesis accitana, en la actualidad cumple la función de capilla sacramental, por lo que a la hora de acercarse hasta ella, es imprescindible el decoro y el silencio. De planta completamente redonda, se cubre mediante una cúpula profusamente decorada dividida en ocho partes, alternando en su decoración motivos vegetales y angelotes. Del centro, pende una llamativa lámpara plateada. 

Esta capilla, está claramente inspirada en la conocida Capilla Caraccioli de Nápoles, y fue proyectada en el siglo XVI por el maestro castellano Diego de Siloé.

En el retablo central, barroco, dividido en dos cuerpos, se encuentra la imagen de San Torcuato, flanqueado por otras de menor tamaño de sus compañeros mártires: los varones apostólicos. En la parte superior del retablo, un altorrelieve ilustra el bautismo de Santa Luparia, según la tradición, la primera mujer accitana que abrazó la Fe cristiana. Timbra el retablo una corona con las palmas del martirio, en alusión al triunfo del Santo dando la vida por la predicación de la Buena Nueva.

En los retablos laterales, de menor tamaño, se encuentran dos imágenes de la Escuela Granadina del XVIII de máximo interés: un busto de  Ecce Homo atribuido a José Risueño y un San Juanito con el cordero, de tamaño académico y delicadas facciones.

Bajo el altar, en una urna de plata, reposan los restos del Obispo accitano Medina Olmos y compañeros mártires, asesinados durante la Guerra Civil y beatificado en 1993 por San Juan Pablo II.

 

SAGRADA FAMILIA

En esta capilla se albergan varios de los tesoros artísticos y devocionales de la Catedral Accitana. El retablo, obra dieciochesca, tiene la particularidad de tener en su parte superior un relieve del Padre Eterno sobre querubines, timbrado por una representación pictórica de San Antonio de Padua. 

En la hornacina central se encuentra la venerada imagen de la Virgen de la Humildad, advocación actual de la que en su día fuese conocida como la Dolorosa de San Francisco (por proceder de este extinto convento accitano) obra de Ruiz del Peral en la que destaca el semblante sereno y de sufrimiento contenido de la joven Virgen María enlutada, obra de Ruiz del Peral.

En esta capilla se encuentra también ubicado el lienzo, de fuerte devoción, del santo Cristo de Burgos, obra del siglo XVII que fortuitamente sobrevivió a los sucesos de la Guerra Civil. Destaca en ella la minuciosidad del perisoma en forma de gran faldón.  A sus pies se encuentra la sepultura del obispo accitano, de feliz memoria, don Juan García- Santacruz Ortiz, fallecido en 2011.

Cierra el conjunto un grupo escultórico contemporáneo de la Sagrada Familia que da nombre a esta capilla, obra del sevillano Antonio Castillo Lastrucci.

ENCARNACIÓN

Ocupa el espacio central del ábside y está dedicada a la Encarnación, advocación que da nombre a la Catedral Accitana, repitiendo de este modo la iconografía central de los lienzos del Presbiterio.

El pequeño retablo barroco alberga en su hornacina un grupo escultórico de pequeño tamaño ilustrando el misterio de la Encarnación. Tanto el arcángel San Gabriel como la Virgen son obra contemporánea de Amadeo Ruiz Olmos (h.1950).

El retablo queda enmarcado en un arco pintado sobre el muro donde destaca el color azul, jalonado de alegorías que hacen referencia a las virtudes de María, como las letanías: fuente de agua pura, espejo de justicia, fuerte como torre de David, pozo en el desierto, etc…

 

INMACULADA

Primera redimida del Hijo Redentor, como rezan los cantos propios inmaculistas de este primer templo accitano, la imagen de la Inmaculada que preside la capilla es obra de la Escuela Granadina, de considerables dimensiones, sigue el postulado artístico de Alonso Cano. Es fácilmente atribuible a Ruiz del Peral, aunque su autoría es aún disputada entre varios autores, todos ellos de primera fila. El retablo ejerce de perfecto marco para la portentosa escultura.

La imagen de la Inmaculada resume el ideal más completo y eterno de mujer.

 

CAPILLA DEL CORAZÓN DE JESÚS

El retablo barroco central, de grandes entrantes y saliente y acusado sentido ascendente, cobija una imagen reciente del Corazón de Jesús que da nombre a la capilla.

En el lateral izquierdo, se halla un inmenso lienzo que representa al Beato Medina Olmos, obispo mártir de Guadix, junto a su compañero de martirio y obispo de Almería el Beato Diego Ventaja, y compañeros religiosos asesinados durante la Guerra Civil. Este lienzo presidió la ceremonia de beatificación en Roma, y existe una réplica del mismo en la Catedral de Almería.

Al otro lado, un retablo neobarroco de pequeñas dimensiones cobija la imagen, también reciente, de Santa Teresa Jornet, fundadora de Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

 

SANTA TERESA

El retablo barroco sobredorado alberga la imagen, reciente de buena factura, de Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia. A los lados, puertas de nogal talladas cubren vanos hacia el exterior. Sobre el altar, se encuentra una imagen de San Juanito, datable en el siglo XVIII, primorosamente vestida con tonos bermellones.

Actualmente, en esta capilla, se ha situado un lienzo actual de buena factura representando a San Pedro Poveda en el barrio de las Cuevas.

 

SAN SEBASTIÁN Y SAN FANDILA

Ambas capilla, aunque en diferentes espacios (flanquean la capilla de La Encarnación) de la girola, son similares en su trazado y en el retablo que albergan. Su situación en la girola, hace que sean de más reducidas dimensiones que el resto de las capillas catedralicias. En cambio, sobre ellas se yerguen valiosas vidrieras catedralicias que ilustran devotos prelados.
Dichos retablos, que podemos denominar “martiriales” por el predominio del color rojo y las devociones a las que se dedican, son obra del siglo XVIII.

San Fandila es un santo de devoción local, nacido en Guadix y muerto en Córdoba a manos de los musulmanes en el siglo IX, por predicar la Fe Cristiana desafiando los mandatos califales. San Sebastián, también santo por su defensa de la Fe, es en cambio una devoción universal de la Iglesia.

 

FRAY DIEGO JOSÉ DE CÁDIZ

En esta capilla se encuentra uno de los retablos barrocos más altos y llamativos del Conjunto Catedralicio, en cuya hornacina central se encuentra la imagen, de factura reciente, del beato Fray Diego José de Cádiz, gran predicador del siglo XIX cuyos sermones en Guadix le confirieron el título de canónigo honorario de esta Catedral.

Llamativo también es, situado en el lateral, el sepulcro marmóreo  de Fray García de Quijada, el primer obispo accitano tras la Reconquista. Situado durante siglos en el presbiterio de la Catedral gótica, fue trasladado a su actual emplazamiento cuando se realizó la nueva cabecera en el siglo XVIII. En él, el prelado aparece yacente revestido de pontifical, destacando en el conjunto un fuerte sabor italianizante renacentista.

VIRGEN DE FÁTIMA

Las ménsulas de sostén de las tuberías horizontales del antiguo órgano de la Catedral, sirven de para del retablo de la estucada capilla dedicada a Nuestra Señora del Rosario de Fátima. En el interior de la hornacina que alberga la imagen, se reproduce el presbiterio del templo con su sucesión de arcos y cartelas.

A la derecha, en el muro, se puede contemplar un balconcillo que pertenecía a un oratorio privado, en desuso hoy día.

 

VIRGEN DE LA ESPERANZA

El retablo barroco alberga la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, imagen procesional dolorosa de vestir y de autor anónimo inspirada en los cánones más genuinos de la Escuela Granadina.

Timbra el retablo un lienzo de los Santos Mártires de Abla: Apolo, Isacio y Crotates. Es curioso el anacronismo de la obra (algo usual en la pintura del Siglo de Oro), pues los tres mártires legionarios romanos, aparecen revestidos con los uniformes militares propios del siglo XVIII.


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